“Tú, querida, reúne aquí en la plaza todas las piedras que hemos traído de Cesarea, y tú, señor Madrov, mira qué pasa y ayúdala».
Ah... Veo que no me saludan, ni se inclinan ante mí.”Quizá no sepáis quién soy, porque si lo supierais, vendríais aquí con mucho miedo y mucho respeto».”
(Abu Nabut, gobernador de Jaffa, en su primer encuentro con los habitantes de la ciudad de Jaffa inmediatamente después de su conquista en 1807).